Publicar el trabajo real es probablemente lo que más clientes nuevos te trae: unas uñas recién hechas, un balayage, un corte degradado, el antes y después de una limpieza facial. Pero en casi todas esas fotos hay algo más que tu trabajo: hay una persona.
Y en Chile esa foto es, al mismo tiempo, un dato personal protegido por ley y la imagen de alguien, que los tribunales también protegen.
La respuesta corta: para publicar la foto o el video de un cliente que se puede reconocer necesitas su autorización expresa, informada y para ese uso concreto. La ley que rige hoy pide además que conste por escrito. Y desde el 1 de diciembre de 2026, con la nueva ley de datos personales, tendrás que poder demostrar que la obtuviste.
¿Cuándo la foto de un cliente es un dato personal?
La Ley 19.628 define como dato personal cualquier información concerniente a personas naturales "identificadas o identificables". Publicar la foto en una red social es "tratamiento" de ese dato, porque la ley incluye comunicarlo o utilizarlo en cualquier forma.
En términos prácticos, la pregunta clave es: ¿alguien podría reconocer a esa persona?
- Una cara visible, aunque sea de perfil: sí.
- Un tatuaje distintivo, una marca de nacimiento o una voz en un video: probablemente sí.
- Unas manos con las uñas recién hechas, sin anillos llamativos, sin nombre ni etiqueta: probablemente no.
Ojo con el contexto. Una foto de manos se vuelve identificable si la etiquetas, si escribes "gracias, Cami" o si la clienta comenta "¡son mis uñas!". Lo que identifica no es solo la imagen, sino todo lo que la acompaña.
Qué exige hoy la ley chilena
Hasta el 30 de noviembre de 2026 rige el texto actual de la Ley 19.628. Su artículo 4 establece que los datos personales solo pueden tratarse si la ley lo autoriza o si el titular "consienta expresamente". Agrega tres condiciones que importan directamente a una foto en Instagram:
- La persona debe ser informada del propósito y de su posible comunicación al público.
- La autorización debe constar por escrito.
- Puede revocarse, también por escrito, aunque sin efecto retroactivo.
La misma ley reconoce al titular el derecho a oponerse al uso de sus datos con fines de publicidad (artículo 3) y obliga a indemnizar el daño patrimonial y moral causado por un tratamiento indebido (artículo 23).
En términos prácticos: el "¿te puedo subir una foto?" de palabra, que es lo habitual en un salón, no cumple la forma que exige la ley vigente. Un mensaje de WhatsApp en que la clienta responde "sí, súbela a tu Instagram" se acerca mucho más, porque queda por escrito y menciona el uso.
Qué cambia con la Ley 21.719
La Ley 21.719 reemplaza gran parte del régimen anterior y entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026.
Según el informe de la Biblioteca del Congreso Nacional sobre la ley, el consentimiento deberá ser libre, informado y específico, y manifestarse de manera inequívoca mediante una declaración verbal, escrita o por un medio electrónico. Además, debe poder revocarse por medios expeditos y gratuitos.
Ley 19.628 (vigente hasta el 30/11/2026) | Ley 21.719 (desde el 01/12/2026) | |
|---|---|---|
Tipo de autorización | Expresa | Libre, informada, específica e inequívoca |
Forma | Por escrito | Verbal, escrita o electrónica |
Qué debes informar | Propósito y posible comunicación al público | Finalidad específica (y deberes de información más amplios) |
Revocación | Por escrito, sin efecto retroactivo | Por medios expeditos y gratuitos |
Fotos con datos sensibles | Requieren consentimiento | Requieren consentimiento expreso |
Consecuencias | Indemnización ante un juez | Multas de hasta 5.000, 10.000 o 20.000 UTM según la gravedad, fiscalizadas por una nueva Agencia |
La nueva ley parece más flexible porque acepta un consentimiento verbal. En la práctica, es más exigente: un "sí" de palabra no deja rastro, y la palabra específico importa. Una autorización para "usar tus fotos" en general difícilmente cubrirá un anuncio pagado, una campaña con tu cara en un pendón o el uso indefinido en tu web.
La imagen del cliente se protege además por otra vía
Más allá de la ley de datos personales, existe el derecho a la propia imagen. Chile no tiene una ley específica que lo regule: según un análisis de la Universidad Diego Portales sobre la jurisprudencia, nuestro ordenamiento carece de reglas especiales para reparar su afectación. La protección ha venido de los tribunales, que han acogido recursos de protección y ordenado retirar imágenes usadas sin autorización, en algunos casos considerando la imagen como un bien incorporal amparado por el derecho de propiedad del artículo 19 N° 24 de la Constitución.
Esto significa que, aunque discutas si una foto es o no un "dato personal", la persona sigue teniendo un camino judicial rápido para exigir que la retires. El riesgo práctico más probable para un salón no es una multa millonaria: es un reclamo público, un recurso de protección o la pérdida de una clienta.
Casos que requieren más cuidado
El antes y después de un tratamiento
Es el contenido estrella de la estética, y el más delicado. La Ley 19.628 ya califica como sensibles los datos que se refieren a las características físicas de las personas y a sus estados de salud. Según el informe de la BCN, la Ley 21.719 mantiene las características físicas dentro de los datos sensibles, agrega expresamente los datos biométricos y exige consentimiento expreso para tratarlos.
Si la ley trata como sensible una foto de rostro publicada con fines comerciales es todavía una pregunta abierta, porque la Agencia que debe interpretarla aún no está constituida. Pero un antes y después de un tratamiento de acné, una depilación láser, una lipo sin cirugía o un procedimiento con efectos sobre la piel muestra algo más que el resultado de tu trabajo: muestra una condición física de la persona. La recomendación prudente es tratarlo como dato sensible.
Si además tu centro es un prestador de salud (por ejemplo, una clínica con procedimientos médicos), hay una capa adicional: los incisos que la Ley 19.628 agregó al artículo 127 del Código Sanitario declaran reservados los antecedentes de servicios relacionados con la salud y solo permiten revelarlos con consentimiento expreso del paciente, otorgado por escrito.
Un caso extranjero ilustra el error más común. En 2024, la autoridad española de protección de datos multó con 10.000 euros a un centro estético que publicó en Facebook e Instagram el antes y después de una paciente. Ella sí había autorizado las fotos, pero con fines médicos, científicos o educativos. No es jurisprudencia chilena, pero muestra la lógica que comparte la Ley 21.719: la foto tomada para la ficha no está autorizada para la publicidad.
Menores de edad
La Ley 21.719 incorpora un artículo 16 quáter específico. Para niños y niñas menores de 14 años se necesita el consentimiento de sus padres, representantes legales o de quien tenga su cuidado personal. Los adolescentes de 14 a 17 años pueden autorizar como un adulto, salvo en datos sensibles si tienen menos de 16 años, caso en que también se necesita a los padres. Y todo tratamiento debe atender al interés superior del menor.
En términos prácticos, para el primer corte de un niño en la barbería o las trenzas de una niña para su graduación: pide la autorización al adulto responsable, por escrito, y pregúntate si de verdad necesitas mostrar la cara.
Cuando el cliente te etiqueta en su story
Que una clienta suba su propia foto y te etiquete no equivale automáticamente a autorizarte para reutilizarla en tu perfil, en un destacado permanente o en un anuncio. Ella decidió publicarla en su cuenta, con su audiencia y por 24 horas. Reproducirla es un uso distinto.
Compartir la story tal cual, con su usuario visible, es una práctica muy extendida y de bajo riesgo práctico. Pero si vas a guardarla, editarla o usarla en publicidad, responde su mensaje y pídele permiso. Ese mensaje es, además, tu respaldo.
Fotos retocadas
Si editas la foto de una clienta para mostrar un resultado, el problema deja de ser solo de autorización. El artículo 26 del Código Chileno de Ética Publicitaria del CONAR, sobre cosméticos, estética y belleza, establece que las imágenes de las personas no deben alterarse de forma que la apariencia se vuelva poco realista y engañosa respecto del resultado. El CONAR es un organismo de autorregulación, no un tribunal, pero su código es la referencia del sector publicitario. Recorta, ajusta la luz si quieres, pero no "mejores" el trabajo.
Cómo pedir una autorización que sirva
La autorización útil no es un formulario largo que nadie lee. Es una frase clara, para un uso concreto, que quede guardada. Lo que debería incluir:
- Quién publica (el nombre del negocio).
- Qué se publica (fotos o videos del servicio realizado, con o sin rostro).
- Dónde (Instagram, TikTok, Facebook, web, anuncios pagados).
- Por cuánto tiempo, o hasta que la persona lo revoque.
- Cómo retirarla (por ejemplo, respondiendo el mismo chat).
- Que es voluntario: el servicio no depende de aceptar.
Este último punto importa. Un consentimiento condicionado ("si no autorizas, no te atiendo" o "te descuento si te dejas fotografiar") difícilmente será libre. Un descuento a cambio de la foto puede ser legítimo si se informa con claridad y la persona puede negarse sin perder el servicio, pero conviene no vincular la atención a la autorización.
Puedes enviarlo por WhatsApp y pedir que la clienta responda "Acepto", o tenerlo impreso para que lo firme. Lo importante es que puedas encontrarlo después y saber a qué fotos corresponde.
Y si la clienta dice que no, la respuesta correcta es "sin problema". Siempre puedes fotografiar el trabajo sin que se la reconozca.
Qué hacer si un cliente pide retirar su foto
Pasa más de lo que parece: un cambio de trabajo, una separación o simplemente arrepentimiento. Ambas leyes permiten revocar la autorización, y la Ley 21.719 exige que hacerlo sea expedito y gratuito.
- Retira la publicación lo antes posible, incluidas las stories destacadas, los anuncios activos y tu web.
- No discutas si la autorización era válida. La revocación no exige justificación.
- Revisa dónde más está la foto: carruseles, portadas, catálogos o material impreso que aún repartes.
- Confirma por escrito que la retiraste.
La revocación no es retroactiva: no tienes que responder por lo publicado mientras la autorización estaba vigente. Pero dejar la foto arriba después del pedido sí es un tratamiento sin base legal.
En resumen
Las fotos de clientes siguen siendo una de las mejores formas de mostrar tu trabajo. Lo que cambia es la forma de pedirlas: pregunta antes, explica dónde se va a publicar, separa las fotos para la ficha de las fotos para redes y guarda la respuesta. Para antes y después, menores o cualquier imagen que revele algo de la salud o del cuerpo de la persona, sé todavía más explícito.
Hacerlo bien hoy te deja cumpliendo la Ley 19.628 vigente y preparado para la Ley 21.719, se postergue o no.
Referencias
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